miércoles, 23 de noviembre de 2016

RUTA DE LOS CASTAÑOS Y CHORRERA DE CALABAZAS CON NIÑOS

Una preciosa ruta para realizar en otoño con los peques es la ruta de los castaños de calabazas, declarados árboles singulares de Extremadura, en el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, situado en el sureste de la provincia de Cáceres. 

En este Geoparque se han catalogado 45 lugares de interés especial geológico, conocidos como geositios. Siguiendo esta ruta, además de ver los castaños, se puede llegar hasta uno de ellos, el geositio de la Chorrera de Calabazas.

Para realizar este bonito camino, hay que ir hasta el pueblo de Castañar de Ibor, conocido por su cueva, declarada monumento natural y cuyo acceso está restringido a grupos guiados de 5 personas, del 1 de mayo al 30 de septiembre, y para el que hay que realizar una solicitud previa, para personas mayores de 16 años.


Nosotros nos acercamos hasta el centro de interpretación, que está dirección Navalmoral, en dónde además de darnos información de la ruta, se pueden ver paneles explicativos de las características naturales de la Comarca de Los Ibores-Villuercas así como una réplica de la cueva muy bonita.

La excursión se inicia al otro lado del pueblo, en dirección a Guadalupe. El coche se puede dejar en los aparcamientos del hostal Solaire y solo hay que cruzar la carretera y seguir los carteles para empezar el camino. Recomiendo llevar agua, ya que no hay fuentes durante el camino.

El sendero (por el que pueden circular vehículos todo terreno) empieza con una subida constante y continua de unos 2,5 kilómetros, que es un poco cansada. No hay que olvidarse de una bolsita para ir recogiendo las castañas que se han caído en el camino y hacer más llevadera la ruta para los peques, que lo pasaron genial guardándolas (y comiéndose alguna).

El camino es muy bonito rodeado de castaños, jara y madroños, que esta época llenan todo de colores rojizos y marrones. En primavera también tiene que ser muy bonito realizarlo. 

Así despacito conseguimos llegar a la parte alta, llamada el Collado de Postuero. Desde aquí parte una ruta para otro geositio, el Camorro de Castañar, siguiendo el camino de la derecha. Nosotros continuamos recto y empezamos a ver un bonito bosque de robles, además de alguna encina, por una zona de paseo muy agradable.

Cuando vemos a un lado una pequeña construcción, en una pedrera, es que ya queda poco para llegar a los castaños de calabazas. Por el camino le íbamos contando a los niños que íbamos a ver unos árboles con más de 700 años de vida e incluso una especie de árbol que existió hace millones de años, el loro, casi extinguido en la península ibérica.

A lo largo del camino, hay numerosas pedreras que parecen "ríos de piedras" que han recibido el nombre de "calabazas" por parte de los lugareños, por el gran tamaño de los bloques, y se cree que de ahí viene el nombre de esta ruta.


La zona de los castaños, indicada con un cartel, cuenta con 2 pequeños merenderos hechos con troncos. En caso de ir en vehículo, ya no se puede avanzar más. Con un carrito de bebé todoterreno también se podría llegar hasta aquí, aunque recomiendo la mochila porteadora porque empujar un carrito toda la subida puede ser cansado.

El ejemplar más impresionante de esta zona es el Castaño del Postuero, con una altura de 17 metros y un troco de 8 metros de perímetro y unas impresionantes raíces, como dedos de los pies de un gigante. Hay que tener cuidado y no pisarlas, ya que podría dañarlo.

Hasta aquí habremos invertido algo más de una hora, con lo que aprovechamos para descansar y admirar estos preciosos árboles. Los árboles singulares son 17 y están dispuestos a lo largo del pequeño arroyo que nos acompaña en el camino.

Una vez repuestos, continuamos por una estrecha y bonita senda (en ocasiones, hay que pasar de uno en uno) sin dificultad para llegar a la chorrera. Por este caminito, se pueden observar algunas sorpresas en forma de dibujos en las piedras, que entretienen a los peques, y los ejemplares de la casi extinguida loro (prunus lusitanica), con hojas similares al laurel.

Junto a los castaños, se pueden ver acebos, sauces, enebros, rosales silvestres y muchas especies vegetales. Unos 25 minutos después, llegamos a la Chorrera de calabazas, cuyo caudal dependerá del agua que lleve el arroyo. En estos días, caía un pequeño hilo de agua pero las vistas sobre las sierras de Valdelacasa y el valle del río Gualija también merecen la pena.


La vuelta es por el mismo camino que trajimos, sin embargo, la luz ahora es diferente y podemos volver a disfrutar de los bosques de robles y castaños por este precioso sendero.

Otros de los geositios que hemos visitado y que puedes leer en el BLOG son la mina Costanaza de Logrosán y el desfiladero del río Ruecas.


¡Qué bonita es Extremadura también en otoño!

Información de interés
  • Distancia desde Badajoz a Castañar de Ibor: 212 kms


  • Distancia desde Cáceres a Castañar de Ibor: 109 kms


  • Las solicitudes para la visita al Monumento Natural "Cueva de Castañar" para el año 2017, serán aceptadas a partir del 1 de abril.

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